Hoy en día existe mucho debate sobre cómo las pantallas pueden afectar el sueño, y es un tema que suele generar inquietud en las familias. Es común que aparezcan preguntas como: “¿qué impacto tiene esto en mi hijo o hija?”, “¿cuánto debería preocuparme?”, “¿Qué puedo hacer desde casa?”
Al mismo tiempo, no siempre es fácil ubicar el problema. El uso del celular por la noche se ha vuelto bastante habitual, y no siempre es claro cuánto influye en el descanso y cuándo empieza a hacer una diferencia.
A continuación, vamos a recorrer qué se ha ido observando sobre esta relación y qué aspectos pueden ayudar a acompañar la rutina y los hábitos de uso de pantallas en casa.
El sueño en la adolescenciaAntes de hablar del impacto de las pantallas, es importante tener en cuenta un proceso propio que aparece en la adolescencia. A esta edad, el horario de sueño tiende a desplazarse de forma natural hacia más tarde. Esto se relaciona con cambios en los ritmos circadianos (el “reloj interno” del cuerpo), que empiezan a marcar la noche más tarde que en la infancia. En la práctica, esto hace que el sueño aparezca más tarde.En ese contexto, es esperable que el horario de sueño se corra o que a muchos adolescentes les cueste acostarse más temprano, y no necesariamente se trata de un problema ni se explica por el uso de pantallas.Ahora bien, esto no significa que no existan factores que puedan alterar el sueño en los adolescentes. De hecho, el descanso puede verse influido por distintos aspectos del día a día, como las preocupaciones, el estrés, los cambios en el estado emocional, la falta de regularidad en los horarios para irse a dormir o ciertos hábitos de uso de pantallas.
¿Cómo influyen las pantallas en el sueño?Muchos estudios que han analizado el sueño en jóvenes muestran que el uso de pantallas se asocia con dormir más tarde y, en algunos casos, con dormir menos o descansar peor. Sin embargo, esta relación no siempre es directa ni se da de la misma manera en todos los casos.
Por un lado, algunos expertos señalan que la relación puede ir en ambos sentidos. Es decir, no solo el uso de pantallas puede influir en el sueño, sino que también es frecuente que el uso aumente cuando ya hay dificultades para dormir, como en momentos de estrés, ansiedad o cuando cuesta conciliar el sueño. En estos casos, la pantalla puede terminar funcionando como una forma de pasar el tiempo o distraerse, y al mismo tiempo contribuir a que el descanso se retrase o se vuelva más irregular.
Por otro lado, hay algunos otros mecanismos que ayudan a entender esta relación. Uno tiene que ver con la luz que emiten los dispositivos, que puede retrasar levemente las señales de sueño del cuerpo, especialmente cuando el uso se acerca a la hora de dormir. Otro tiene que ver con el tipo de uso: cuando el contenido es entretenido o muy estimulante, resulta más difícil cortar, y eso puede hacer que el final del día se extienda más de lo previsto.
En este sentido, no todo uso de pantallas influye de la misma manera. El uso cercano a la hora de dormir es el que más se asocia con alteraciones del sueño, en comparación con el uso durante el día, y los usos más interactivos (como las redes sociales, los juegos o las conversaciones) suelen asociarse con mayor dificultad para desconectarse.
Señales de que el sueño podría verse afectadoAlgunas señales que pueden indicar que el sueño no está siendo suficiente o reparador son:dificultad para levantarse por la mañanacansancio o somnolencia durante el díamayor irritabilidad o cambios de humordificultades para concentrarse o sostener la atenciónsensación de haber tardado mucho en dormirseEstas señales no siempre se deben al uso de pantallas, pero pueden ser un punto de partida para revisar qué está pasando con el descanso.
Qué puedes hacer para acompañar desde casaAl pensar en el uso de pantallas, puede ser útil poner el foco en cuándo y cómo se usan, especialmente hacia el final del día.Dado que el uso cercano a la hora de dormir es el que más se asocia con dificultades para conciliar el sueño, puede ayudar generar un espacio de desconexión antes de acostarse, de modo que el pasaje hacia el descanso no quede directamente ligado al uso del celular.
Algunas ideas que pueden funcionar en la práctica:
Las pantallas son uno de los factores que pueden influir en el sueño, pero no el único. Si notas que tu hijo o hija está teniendo dificultades para dormir, puede ser útil considerar este aspecto junto con otros que también pueden estar influyendo, como preocupaciones, estrés o cambios en su estado emocional.
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