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Darle un primer celular a un hijo o hija suele venir acompañado de beneficios, pero también de preocupaciones. Y está bien que así sea: esas dudas son una oportunidad para interesarnos y comprender mejor el mundo digital en el que hoy se mueven niños, niñas y adolescentes.
Cuando hablamos con madres y padres que usan Xoul, muchas veces aparecen inquietudes como:
“¿Y si lo están molestando online y no me doy cuenta?” o “¿Y si está sufriendo en silencio y no me lo quiere contar?”.
Las redes sociales, los grupos de WhatsApp y los videojuegos ofrecen espacios de aprendizaje y disfrute, pero también pueden transformarse en escenarios de conflicto. Uno de los más relevantes es el ciberbullying, una forma de acoso que puede impactar seriamente en el bienestar emocional de quienes lo sufren.
Entonces, la pregunta es inevitable:
si tu hijo o hija atraviesa una situación de ciberbullying, ¿cómo puede afectar su salud mental y qué podés hacer para ayudar desde casa?
No todo conflicto online es ciberbullying. Es común que los chicos discutan, se enojen o se digan cosas hirientes y luego lo resuelvan.
Hablamos de ciberbullying cuando existe acoso entre pares a través de medios digitales, que se repite en el tiempo y genera un daño emocional sostenido.
A diferencia del bullying presencial, el componente digital amplifica el impacto:
Por ejemplo, una foto compartida con burlas en un grupo puede reenviarse, guardarse y volver a aparecer días después. Esto expone al chico o chica a revivir la misma situación repetidamente.
Además, muchas veces el acoso online y el presencial se superponen. Lo que ocurre en redes puede estar directamente vinculado a lo que pasa en la escuela, intensificando aún más el impacto emocional.
Durante la adolescencia, la mirada de los pares tiene un peso enorme en la construcción de la identidad. Sentirse aceptado fortalece la autoestima; sentirse humillado o excluido puede generar emociones profundas como vergüenza, tristeza e inseguridad.
Diversas investigaciones muestran que el ciberbullying se asocia con:
Esto no significa que todos los chicos o chicas desarrollen un problema de salud mental, pero sí señala la importancia de detectar a tiempo y acompañar de forma activa.
El apoyo de personas adultas —familia y escuela— puede marcar una gran diferencia. Cuando un adulto escucha sin minimizar, ayuda a guardar pruebas y activa redes de apoyo, el chico o la chica deja de sentirse solo frente a la situación.
Cuando un niño o adolescente está sufriendo ciberbullying, suelen aparecer cambios emocionales y conductuales. Algunas señales frecuentes son:
Detectar estas señales a tiempo permite intervenir antes de que el malestar se profundice.
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